"No se trata de demonizar la televisión, sino de entender que no es bueno usarla para escapar de nosotros mismos", arranca la psicóloga Graciela Chamut para tratar de explicar que no es necesario odiar o amar a la TV. "La televisión no es necesariamente mala; hay programas que son buenos. Realmente es un medio importante que nos permite informarnos en tiempo real. Hay canales educativos totalmente necesarios. Y también hay programas de entretenimiento que parecen salidos de un conventillo", detalla.
Según Chamut, la clave es ser consciente de lo que uno elige en la televisión y hay que ser equilibrado. "No es bueno estar demasiado tiempo frente a la pantalla porque televisión es una actividad pasiva que no nos permite un desarrollo intelectual, como por ejemplo leer", detalla. Según la experta, la TV permite a la gente en la actualidad huir de lo que considera el peor mal: el aburrimiento. "La TV nos pone en mente en blanco y nos ayuda a no pensar o a no esforzarnos. Hoy en día, por ejemplo, si un chico pide atención y el padre está cansado la mejor opción es prenderle el televisor", ejemplifica.
"La TV nos saca de la acción y esa acción, tanto el trabajo intelectual como el físico, es lo que construye. La televisión no nos permite conectarnos con nosotros mismos, con lo que sentimos en nuestro interior. Estamos perdiendo la vida por creer que lo que vemos es lo único que existe", remata.